viernes, 1 de julio de 2011

Tiempo

Desperadamente contar el tiempo. Contarlo primero por penas, por las que te han echo llorar, por las que te han echo crecer. Y luego por sonrisas. Alegrías infrahumanas. Felicidad. Y acabar contando el tiempo por te quieros. Pequeños segundos en los que el tiempo eclipsa la vida y se expande en tus rincones. El te quiero te abraza y el tiempo se hace infinito.
He he empezado a sentir que el tiempo me falta. Los te quieros se escapan y la brisa caliente de una tarde de verano empieza a exprimir mi corazón. Vuelve.

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