sábado, 19 de diciembre de 2009

Viene y se cruza en nuestras vidas tanto si nos place como si no. Se usa como excusa para comprar, para llevar a la miseria el planeta, y mientras tanto, se celebra la cumbre sobre el cambio climático. Irónico la verdad. No la odio, ni mucho menos. Es solo que con el tiempo uno se da cuenta por si mismo de que las cosas no son tal como las crees de pequeño, y las navidades es uno de esos pilares que cambian plenamente. Cómo a todos, siendo honesta, me encanta que me regalen cosas, pero no por el objeto en si, si no por el echo de que aquella persona haya pensado en regalármelo. Las navidades me entristecen, sales a la calle y te cruzas con una infinidad de luces que adornan las calles, con las que se podría iluminar cantidad de poblaciones sin luz ni agua. Sigues andando hasta el centro, y todo el mundo va con 3 bolsas a cada mano, mientras te sientes rodeado por escaparates que te incitan nada más que a comprar y a comprar.

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