lunes, 12 de abril de 2010

Pero aveces, no puedo evitar pensar...

Aveces es tan fácil como mirar de frente a la realidad, y hundirse en la miseria. Te das cuenta de como la vida avanza sin que te des cuenta, y que cerrar los ojos no hace que eso deje de suceder. Ahora le miro, y aveces pienso que no se quien es exactamente. Se que esta persona que tal vez nunca llegue a conocer en profundidad, me quiere con toda su alma. Sé que debería odiarle por muchas tantas cosas, pero a la vez, siento que debo quererle por quien es y como me quiere. Es todo muy confuso y me causa angustia, un nudo en la garganta, un gris en mi propia luz. Hay tantas cosas que nunca me atreveré a decirle, tantas verdades que en mi mente vagaran intentando esconderse... Me he acostumbrado a vivir en esta inmensidad, dónde lo que realmente soy, sigue en mi cabeza, y sin embargo pretendo ocultar. En alguna parte de mi corazón, habita un pasado triste, y un futuro que me espera, que tendré que sobrellevar de la mejor manera que pueda. Y al final y al cavo todo se resume, en miedo. Miedo a recordar, miedo a avanzar, miedo a repetir lo que alguna vez fue. Mientras callo, sufro, y si lo digo, sufriré también. Es por eso, que al final, lo amargo se encoje en algún lugar de mi mente, y permanece encerrado sin querer latir.


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