viernes, 23 de abril de 2010

Sant Jordi

Salió por la boca del metro, sonriente, con la felicidad pintada en la cara. Buscando un corazón al que cuidar, queriendo ser cuidada por un corazón. Se sentía plena, viva, ilusionada. Y puede que el día no acompañara. Que el sol no hubiese salido para iluminar su mirada esa tarde. Puede que fuera una ilusa entre tantas, pero decidió llamarle. Necesitaba verle al fin. Necesitaba saber si sus besos eran tal como los había imaginado tantas veces. Si sus manos sabrían abrazarla con amor. Quería tener su mirada clavada en su cara, y aguardar su presencia. Poder brindar por haberlo conquistado.

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