jueves, 20 de mayo de 2010

Con freqüencia pienso si tal vez, aun soy la misma niña que tenía miedo a la oscuridad. Aun sigo encaprichandome con imposibles, aun sigo teniendo celos de niña, aun sigo corriendo por casa cuando es de noche, aun canto debajo la ducha, aun me gusta dibujar muñecas, aun sigo comportandome como una niña... Aun sigo sin saber querer, aun me siguen confundiendo mis sentimientos. Y parece mentira, que habiendo tenido 15 años para conocer mi corazón, aun no entiendo ni la mitad de señales que me da. No se distinguir cuando amo, o cuando es un amago de querer. Núnca sabré correr

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