miércoles, 30 de marzo de 2011

Vacío

Vacío. Cuando las palabras se van, cuando los días pasan, cuando los recuerdos se escapan. Vacío, cuando miras atrás y no sigue a tu lado. Cuando te das cuenta que todo aquel espacio que ocupaba, se ha quedado abandonado. Tu tiempo, tu pensamiento, tu espacio, tus sentimientos, tu vida. Toda aquella magia que había ido ocupando cada parte de ti, desaparece. Se esfuma. Y te quedas en medio de un vacío inmenso, en la soledad de un sentimiento. Y no hay refugios en los que sentir la calor de sus abrazos. No hay palabras que escuchar de sus labios. No hay miradas que observar de sus ojos. No hay nada. Una terrible nada que fulmina tu corazón. Ni él, ni sus manos, ni su voz, ni sus ojos, ni su piel, ni su olor, ni nada. Vacío. Vacío en el corazón, en el pecho, en las manos, en cada parte de ti. Y todo ese vacío lo llenas de recuerdos. Cada vez que necesitas un abrazo, recuerdas cuando te abrazaba. Cada vez que quieres un beso, recuerdas cuando te besaba. Cada vez que anhelas su amor, recuerdas cuando te quería. Y intentas vivir de ello... pero el vacío sigue allí. Los recuerdos flotan en una nada totalmente inestable. Y cuando pretendes llegar a ellos, explotan como burbujas de jabón... Y vuelves a sentir el vacío. Un vacío que no llena nada. Un espacio sin sentido que te invade. Y te sientes hundida. Porque el vacío es de amor, y sin amor no hay vida.

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