domingo, 12 de julio de 2009

Empiezo a andar, y me veo tan frágil y vulnerable. Mis pies andan despacio con miedo a caer, inseguros del cuerpo que sujetan. La mirada se me vuelve opaca, y me veo tan pequeña y perdida. De pequeña aprendí a caminar por mi sendero sin miedos. Ahora me doy cuenta que si tengo miedo, y es el peor, es miedo a tener miedos. Me vuelvo sujeta a una respuesta continua a cualquier ataque. Sacó mi mal humor a cualquier comentario, por miedo, a que me hagan daño. Desconfío de todo aquello que me envuelve, y tengo miedo a perder.

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