miércoles, 15 de julio de 2009

Sin duda, no puedo controlar el ritmo en que mi corazón late. No sé querer a personas deseadas, personas con las que otras personas sueñan. No sé, porque mi ser siente que aquella persona no me pertenece, y sigue amándola, pero no la desea. Porque mi corazón ama a las personas únicas, y que siente que un lazo las ata a él. Aunque lo intente, la magia se pierde cuando otras personas llegan a sentir lo mismo que yo. La pureza de un amor virgen, se enfría del día a la mañana. Y ese amor, expira para vivir encerrado en un rincón, sin ninguna solución.

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