jueves, 20 de agosto de 2009

A traición, olvido por un momento que le amaba, y bajo la penumbra de un cielo sin sol, a la oscura luz de la luna, cruzó los dedos, decidiéndose a tomar aquella decisión comprometida. Caminó hacia la ultima esperanza de vida que creía tener. Abandono su ropa, y dejó fluir la vanidad de un cuerpo desnudo que corría hasta llegar a la orilla de la playa. Y al notar las primeras gotas de agua en cada dedo del pie, se mezclo entre las olas para destruir en cuerpo y alma, ese amor sin causa.

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