viernes, 6 de marzo de 2009

Ahora que te pienso, siento quizás que tu boca esta prohibida. Ahora, que no te veo con mis ojos llenos de amor, o quizás no quiero creerlo así, me creo un poco más que no te necesito.
No, no no, miento. Me creo realmente, un poco más, lo imbécil que me siento, por luchar contra lo invencible, por mentir a mis propias mentiras... por ser lo que no he querido nunca ser, tuya sin ser mío.



Aquel día, un día mas simple que la simpleza más impensable, algo cambió. He tardado 2 años en darme cuenta, de que aquel día iba a ser uno de esos dichosos días, en que cupido intentó asesinarme, poco mas, con su flecha. Oía una voz a mis espaldas, y sentía una presencia, totalmente ignorada hasta entonces. Esa voz quizás, me llamo la atención. Un segundo, falto para que mis ojos se alzaran, de la mirada hacia el suelo, y descubrieran tu reflejo en el cristal. Esa sería la primera vez que te vería, aunque tu supongo que no me vistes a mi. Mis ojos no lo vieron, pero mi corazón lo sintió. Eras tú

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